Huertos para Santiago

Como parte del curso Taller de Biohuerto, realizado por los profesores Patricio Camoglino y Bernardita Ramírez, estudiantes de distintas disciplinas recorrieron diversos sectores de la comuna de Santiago, conociendo los lugares en los que trabajarán este semestre haciendo proyectos de huertos urbanos.

El curso se dividió y mientras unos visitaban el Barrio Yungay, otros fueron a la Escuela Benjamín Vicuña Mackenna y el tercer grupo llegó al Consultorio Arauco. 

Huerto en una zona patrimonial

Acompañados por la Profesora Bernardita Ramírez y Paz Mackenna, profesional Puentes UC, uno de los grupos del curso llegó hasta el pasaje La Palmera del Barrio Yungay.  Éste, es un pasaje privado, donde viven en su mayoría adultos mayores. Ahí los esperaba Verónica Gárate, «la Paty» como la conocen sus vecinos haciendo referencia a su segundo nombre. Ella les explicó cómo viven las distintas familias que conforman el pasaje y les contó que muchas veces les cuesta llegar a acuerdos, pero que cree que la idea del huerto los puede unir en torno a una actividad recreativa.

A partir de ahí, los grupos de trabajo se dispersaron por el terreno y los estudiantes comenzaron a tomar medidas y realizar bosquejos del lugar para obtener los datos necesarios para comenzar a trabajar. Una parte importante del levantamiento de información que realizaron en la jornada, fue poder hablar con las personas que viven ahí, y poder recoger las ideas que tienen sobre la posible huerta. Por eso, cuando los vecinos comenzaron a salir de sus casas para conversar con los estudiantes, éstos aprovecharon de hablar con ellos y preguntarles de sus vidas y preferencias para la comunidad.

Sobre llevar su trabajo a la práctica, pero además hacerlo dentro de una realidad determinada como la de la comunidad de este pasaje, Andrea Parra, estudiante de Ciencias Biológicas, dice que «en realidad es un desafío porque hay que mirar más factores que solamente un espacio donde realizar un trabajo, si no que también hay un componente humano de por medio y gente que vive cada uno con una realidad distinta. Entonces abarcar todos esos elementos es desafiante».

Cristóbal Rispatrón, estudiante de 5° año de Agronomía, encuentra que la experiencia de trabajar en el centro es «muy interesante en el sentido de llevar la Agronomía más allá de la universidad, llevarla a la ciudad. Además de sacarse la idea de que las huertas sólo están en la tierra, en el campo. Es interesante plantearlo como huerta urbana y  es choro también llevarlo a zonas donde hay abuelos, personas más vulnerables donde quizás no tienen la oportunidad de hacerlo».

Los estudiantes terminaron bastantes motivados por el desafío de conjugar lo que quieren  los vecinos, sin pasar a llevar sus espacios y costumbres y tendrán el desafío de realizar un proyecto de huerto para una comunidad que tiene bastantes exigencias. Para Amanda Martínez, alumna de Ingeniería Forestal, es bueno ya que están poniendo en uso lo que han aprendido: «yo lo encuentro bueno porque, en el fondo, aplicamos todo lo que aprendemos y al final yo creo que la universidad para eso está. Para estar al servicio de la comunidad».