[OPINIÓN] Exención de las contribuciones, ¿quién paga y cómo?

Carta a la directora publicada en The Clinic | 5 de mayo 2026

Catalina Fuenzalida, coordinadora de Puentes UC, Centro de Políticas Públicas UC

Nuevamente, la discusión sobre las contribuciones volvió a instalarse en la agenda pública, luego de que la Ley de Reconstrucción Nacional incluyera la exención del 100% del impuesto territorial para la primera vivienda de adultos mayores desde 65 años.

Si bien la medida puede ser popular, la discusión de fondo ya no es solo quién paga o deja de pagar contribuciones, sino cómo se financian los municipios en Chile. El financiamiento municipal depende en gran medida de este impuesto, tanto de forma directa como a través del Fondo Común Municipal. Según estimaciones del Ejecutivo, la medida implicaría una caída de US$130 millones que hoy alimentan este fondo, del cual al menos el presupuesto municipal de 250 comunas depende un 45%.

Por eso, el debate no puede reducirse únicamente al alivio que recibe un grupo específico. También debe considerar qué bienes públicos se financian con esos recursos y qué comunidades se ven afectadas. En un país donde las oportunidades de las personas siguen dependiendo, en gran medida, del lugar donde nacen, debilitar los ingresos municipales tiene consecuencias directas sobre la equidad territorial.

Hoy, aproximadamente el 23% de las viviendas con destino habitacional paga contribuciones, mientras que el 77% se encuentra exento. Esto muestra que el impuesto ya está focalizado en una fracción acotada de la población. En ese contexto, ampliar las exenciones podría terminar debilitando un instrumento que, a través del Fondo Común Municipal, redistribuye recursos hacia comunas con menos ingresos. En la práctica, una medida que busca aliviar a un grupo específico puede terminar afectando a todos los chilenos y especialmente a sectores medios y vulnerables. 

El sistema actual ya contempla una serie de beneficios y exenciones, tanto por edad como por nivel de ingresos. Seguir ampliando estos mecanismos no es neutro: implica una presión creciente sobre las arcas fiscales y abre la pregunta sobre cómo se compensará esa menor recaudación.

Lo que hoy está en juego es el financiamiento municipal. El riesgo es transitar desde un sistema relativamente estable, predecible y menos expuesto al ciclo político, hacia uno más dependiente del presupuesto nacional y de la contingencia, sin mecanismos claros de compensación ni criterios transparentes de distribución, el peligro es latente.

Desde Puentes UC vemos a diario la importancia de fortalecer las capacidades locales. Las comunas enfrentan cada vez más desafíos, diversos y complejos, y requieren recursos estables para responder a ellos, por eso cualquier reforma debe considerar la voz y experiencia de los alcaldes.

Josefin Arntz San Miguel